La actividad física ha ganado popularidad los últimos años y ha asumido importantes roles en la vida de muchas mujeres y, con entrenamiento regular, beneficia a la embarazada y al bebé. Una mujer entrenada y con un embarazo normal puede seguir con su entrenamiento o comenzar uno nuevo.
Algunos especialistas opinan que hacer actividad física puede traer problemas en el embarazo, como abortos espontáneo, nacimiento prematuro, bajo crecimiento fetal o daños del esqueleto muscular. Sin embargo se ha demostrado lo contario. Hacer ejercicio en el embarazo facilita a la madre a tener un buen peso sin perjudicar el crecimiento del feto y acelerar la recuperación post parto. Además, los beneficios psicológicos de entrenar son innegables y deberían ser aconsejables por todos los especialistas que cuidan a las mujeres embarazadas.
Primer trimestre
Durante este período del embarazo es cuando los cambios fisiológicos aún no son notables en el cuerpo de la mujer. La presión arterial y el pulso no son diferentes a los de una mujer que no está embarazada. Si embargo, la fatiga podría aparecer durante el entrenamiento; por tal motivo hay que evitar el exceso de calor. En caso que ocurra es indispensable estar hidratada; esto ayudará a una rápida recuperación. Utilizar la vestimenta adecuada y ambientes frescos son importantes para un buen entrenamiento y sin riesgos. La exposición a altas altitudes, donde escasee el oxígeno, no son recomendables para una mujer embarazada.
Segundo y tercer trimestre
Durante este período los cambios son notables en el cuerpo de la mujer. La agilidad en un entrenamiento podría resultar dificultoso. Se recomienda realizar actividad física sobre un piso suave con vestimenta suelta y/o actividades acuáticas.
Las recomendaciones del ACSM son:
- Seguridad: Al existir un aumento de peso, el balance y coordinación pueden ser afectadas. Un programa de entrenamiento debe ser modificado si se plantea un riesgo para la mujer. Los ejercicios boca abajo deberían ser evitados después del primer trimestre de embarazo.
- Ambiente: La temperatura del medio ambiente es muy importante a la hora de realizar actividad física. Las altas temperaturas, como así los días de humedad, no son los recomendables para ejercitar. Los días deben ser frescos y aireados.
- Tipos de actividad: Hay ciertos ejercicios que las mujeres deben evitar, tales como cabalgata y ciclismo. Sin embargo, las actividades recomendables son aquellas que se realizan en el agua, como natación o gimnasia acuática. Las caminatas y la gimnasia aeróbica con poco impacto también son muy buenas opciones.
- Intensidad: Durante el embarazo no es momento de grandes competiciones. Para aquellas mujeres que siguieron un entrenamiento regular, la intensidad no tiene que ser mayor al que tenían antes de estar embarazadas.
Una mujer sana con un embarazo normal puede continuar su entrenamiento con normalidad o comenzar uno nuevo, pero en ambas situaciones la rutina debe ser controlada por el especialista de cabecera.





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